Experimentar las consecuencias naturales

Cualquier padre puede dar fe de las dificultades de criar a un hijo. Hay que librar un sinfín de batallas y se requiere un sinfín de paciencia. Puede ser agotador, y a menudo puede parecer que se está librando una batalla perdida. Sin embargo, hay algunas familias que parecen haber encontrado el secreto del éxito. Hablamos con multitud de familias y la gran mayoría de ellas dijeron que estaban «hartas de estar hartas». Querían encontrar la manera de hacer menos ingrato el camino educativo de sus hijos. A partir de estos datos, investigamos los casos concretos de familias que «no estaban saturadas» de intentar educar. Lo que descubrimos fue que todas estas familias tenían algo en común: permitían que sus hijos experimentaran las consecuencias naturales. Cuando un niño se portaba mal, no intervenían, sino que dejaban que el niño experimentara las consecuencias naturales de sus actos. Esto permitía al niño aprender de sus errores y desarrollar habilidades de autorregulación. Como resultado, estas familias afirmaron sentirse menos frustradas y con más éxito en su camino como padres.